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Entrada polizón | 11 razones por las que deberías leer El nombre del viento

Muchos de vosotros estáis pendientes de ese martes 28 tan esperado. Y no es por menos: Rothfuss publicará su nuevo libro La música del silencio a manos de Plaza and Janés y Gigamesh nos tiene preparado el atlas del mundo de Canción de hielo y fuego. Un Boom que al menos yo no me pienso perder y por el cual ya estoy ahorrando desde hace semanas.

Mi pequeña Auri *-*
La música del silencio es un spinoff de la trilogía El nombre del viento, relatado por Auri, uno de los personajes más curiosos y queridos por sus fans. Visto desde su punto de vista, podremos descubrir la Universidad desde la Subrealidad y adentrarnos más en su peculiar mente. Yo tengo muchísimas ganas de matar el gusanillo con esa pequeña historia, pero mucha gente tiene una opinión distinta a la mía: “No leeré la saga hasta que se haya terminado”, “no pienso comprar ese libro porqué solo es para aumentar las ventas y tirar del hilo…” ¿Qué opináis vosotros al respeto? ¿Ha hecho bien en sacar ese libro antes de la tercera parte o debería haberlo hecho luego?  

Aprovechando ese lanzamiento, he decidido hacer una pequeña lista de los porqués deberíais darle una oportunidad a El nombre del viento, uno de mis libros preferidos de fantasía que me cautivó desde las primeras páginas y con el cual tengo una pequeña obsesión. ¿Preparados?

El protagonista.
Es el centro. La historia no tendría sentido sin el carácter y la historia de su personaje principal. Es el alma del libro, el fuego que aviva las páginas y el que os hará reír y llorar. Él es Kvothe (pronunciándose cuouz), un personaje curioso, impulsivo y muy, muy humano, aunque a veces tenga salidas feéricas. Música y magia van junto su mano, y en su mundo ya se ha convertido en toda una leyenda. ¿Os atreveréis a conocerle?

Dos líneas temporales, dos narradores.
Dos historias paralelas avanzan: La historia de Kvothe narrada por un posadero (que resulta ser él mismo bajo un seudónimo) y su situación actual, cuidando de la posada y amenazado por su búsqueda, la guerra y los scrals, unas criaturas negras demoníacas. La tensión se palpa en ese segundo escenario más oscuro. Además, Rothfuss te hace creer cosas que no son. De esta manera el factor sorpresa es aún más fuerte y te quedas con la palabra a la boca.

Una historia de aventuras.
Eso es lo que te encontraras. Si vas buscando un libro en que se presenta una situación y sólo quieres leer como los personajes lo solucionan, te equivocas de novela. Ese libro no se trata de una aventura. En él encontraras mil aventuras entrelazadas que te guiaran por la emocionante vida de Kvothe, desde su niñez hasta acabar como joven posadero. 
  
Pero, ¿Qué tipo de aventuras?
Pues no os encontrareis de esas aventuras en qué conoce elfos y enanitos (aunque también tendréis una dosis similar a eso), sino una historia más realista en un mundo en que la magia es el día a día de algunas personas, provocando situaciones irreales en un mundo diferente al nuestro.

¿Y el mundo?
Aunque en la escritura no se note directamente, hay un trabajo bestial al construir el mundo de Kvothe (al cual podremos descubrir más en su nueva novela desde la perspectiva de Auri). Y no hablo solo por las zonas geográficas, sino también por su cultura, sus idiomas, expresiones, religiones, estereotipos, su sistema sencillo de magia dura… Todo metido en un mundo con un cierto aire al renacimiento europeo, y incluyendo algunas zonas misteriosas donde reina la magia blanda o con culturas completamente diferentes que descubriréis durante la trilogía.


Antagonistas.
La historia se mueve para ellos. El ímpetu de Kvothe en encontrarlos es lo que nos hace vivir sus aventuras, y junto con su curiosidad,  es lo que le impulsa a buscar esos antagonistas de cuento, que siempre están tan cerca, pero que son tan difíciles de encontrar.

La historia de amor.
No es la trama principal, pero está. Y le da importancia, pero no hasta tal punto de convertirse en una de esas novelas empalagosas y tan, tan dulces que te salen caries. Con mucho tacto, va formando esa extraña historia de amor que danza en círculos durante toda la historia. ¿Cómo desenlazará?

No te cansará con descripciones larguísimas.
Porqué sí que hay descripciones, pero las hace amenas y suaves, acorde con la información necesaria y sin alargarlas demasiado.

La música.
Bueno, os he mentido un poco en ese último punto. Lo único que describe sin cesar y con todo detalle es la música. Hasta tal punto que te da la sensación de poder oírla y te inmersa completamente en sus acordes.

Una buena dosis de carajadas.
El libro está impregnado de él, causando situaciones cómicas que te harán sonreír o te sacaran una buena carcajada. Aburrirse es prácticamente imposible, a menos de que el autor quiera transmitir una sensación de letargo. Gracias a sus personajes secundarios, encontraremos situaciones picaras, divertidas, extrañas o sorprendentes.

Pone más ímpetu en las emociones.
La pasión que imprimen los libros de Rothfuss se palpan. Desde lejos. Sus libros son como una montaña rusa de emociones, que el autor te describirá, pero sin abusar. To the feelings, bro.


Pero te tengo que avisar. Según Rothfuss, si quieres conocer su mundo por primera vez, no te embarques con esa novela corta, ya que solo sirve para indagar más en los Cuatro rincones. ¿Te apuntas al carro?

¿Os he convencido? 
¿Ya lo habíais leído? 
¿Pensáis, cómo yo, que publicará la tercera parte en el año 2156? 

¡Nos vemos el próximo martes con la reseña de La música del silencio!




Entrada polizón | Meme: ¿Qué hace un lector de fantasía?

Ya que es sábado noche, vamos a hacer algo ligerito. El otro día, mirando blogs me encontré con una divertida adaptación del meme lo que creen que hago de Juan Cuadra (escritor de El libro de Ivo recientemente publicado por la editorial Fantasy, que por cierto le tengo muchas ganas! ¿Lo habéis leído?) en el blog Las casas de la carne. 

¡Vamos a aplicarlo con nosotros, lectores!



1. Lo que mis amigos (no lectores) creen que hago
"¡Venga, que yo también he visto la serie/película, no mientas!". Si de entre tus sagas favoritas están Harry Potter, Juego de tronos o Los juegos del hambre, seguro que habrás oído esa frase unas cuantas veces. No se creen que hayas leído los libros. Según ellos, te has quedado con la adaptación y solo lo dices para hacerte el intelectual.  También puedes optar por ir siempre con la nariz metida en un libro y así tal vez consigas que te vean como el friki de los libros de la pandilla. 

2. Lo que mi madre cree que hago.
Ser muy estudiosa, ser su librera personal, una persona intelectual, escribir artículos... Da igual que libro tengas, para tu madre siempre seras la chica que le gusta leer, y si alguien por casualidad le pregunta que autores lees, puedes prepararte para oír todos los grandes autores de la literatura y algunos best-sellers que ha visto por la librería. "Sí, sí, la niña lee de todo, ahora mismo esta con un libro de Martorell... Es muy aplicada a los estudios, ¿sabes?". 

3. Lo que la sociedad cree que hago
¿Hace falta comentarlo? Convenciones freaks, disfraces de escudos y espadas, rituales satánicos, sacrificios humanos... La otra reacción más frecuente es pensar que eres inmaduro por haberte quedado con los libros de castillos y reyes.

bah, por favor

4. Lo que yo creo que hago
Todos nos convertimos en los personajes de los libros en algún momento u otro. Nos transportan a un mundo diferente, y nosotros encantados nos dejamos llevar, aún que sabemos que lloraremos y sufriremos, seguimos pasando paginas. 

5. Lo que a mi me gustaría hacer
Poder presumir de  una biblioteca similar de la serie de Hannibal Lecter. ¿No es así? A todos nos hace ilusión tener nuestros libros favoritos,  no lo neguéis, que con orgullo hacemos los In my mailbox... 

6. Lo que realmente hago
Pero no es tan fácil conseguir la biblioteca, y muchas veces tenemos que romper la hucha para podernos comprar ese libro que tanto queremos. A menos de que sean de bolsillo, los libros no son precisamente baratos, eso también lo sabemos todos. 



Realmente la gente se ha atascado durante años con la fantasía, pero por suerte ahora vuelve a aflorar, sobretodo entre los jóvenes, y se desmiente el mito de que en todo libro de fantasía tiene que salir al menos un elfo y un enano. 

¿Os habéis sentido identificados?